El gobierno boliviano expresó su voluntad de mantener relaciones diplomáticas con Estados Unidos bajo el estricto respeto a la soberanía y a los asuntos internos de cada nación.
El canciller interino y ministro de Defensa, Walker San Miguel, reiteró a la prensa que esos son los principios que deben regir los vínculos entre ambos países, tras recibir al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg.
En esa reunión las partes acordaron una propuesta de agenda para trabajar en el mejoramiento de los lazos bilaterales, después de los numerosos desencuentros de tiempos recientes.
San Miguel explicó que el documento de siete puntos se centra en el diálogo político, la cooperación económica, comercial y judicial, la lucha contra el narcotráfico y el tema migratorio.
El funcionario considera que ese puede constituir un primer paso en la creación de un clima de confianza para analizar los problemas existentes entre ambos países.
Las relaciones Bolivia-Estados Unidos han experimentado un creciente deterioro debido a la injerencia norteamericana en los asuntos internos de esta nación, reiteradamente denunciada por la administración del presidente Evo Morales.
El año pasado el Ejecutivo advirtió que el gobierno norteño financia a grupos opositores para subvertir el orden en la sociedad boliviana.
En las últimas semanas, la atmósfera de tensión creció por la decisión estadounidense de conceder asilo político al ex ministro de Defensa Carlos Sánchez, acusado de genocidio por la justicia boliviana.
Como muestra de rechazo, sectores populares de la ciudad de El Alto protagonizaron el 9 de junio una multitudinaria marcha frente a la embajada norteamericana en esta urbe.
Asimismo, obreros de la zona del Chapare –departamento de Cochabamba- expulsaron de allí a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) por considerar que esa organización se dedica a actividades políticas en contra de la gestión de Morales. |